




Este barrio es donde está mi hotel y cerca, la casa de Kensuke. Su padre nos invitaba a cenar a un Teppanyaki, donde hacen comida a la plancha. El sitio es pequeñito pero muy acogedor. Disfruté de una noche como pocas. Probamos muchos tipos distintos de comida: pescado a la plancha, sí, mamá, puedes creerlo, he comido pescado y me ha gustado!! Debe de ser por las salsas, por la emoción o porque dicen que el pescado fresco no sabe a pescado, pero el caso es que comí.
Aunque he de reconocer que lo que más me gustó fué un arroz con ajo, exquisito y las verduras. Todo eso aderezado con mucho buen vino tinto francés, escogido por el padre de Ken, experto en la materia.
Gazpachan con el vinito se iba animando y consiguió que el cocinero le firmara un autógrafo (un auténtico artista en la plancha, hay que verlo como se maneja con las espátulas!!) y que guardaran la carne que sobró para el perro de la hemana de Ken. Todos tan contentos.
El momento álgido de la noche fue cuando me llevaron a tomar una copa, nada más y nada menos, que al Hotel de la peli de Lost in Translation!! Es un hotel enorme, con ascensores Kitch, miles de salones decorados algnos con más estilo que otros, pero el bar de la terraza, con cantante de jazz, piano, y vistas a la ciudad de noche, lo mejor sin duda. Me emocioné tanto que hasta me daban ganas de llorar al ver la escena y sobre todo, de ver lo bien que se están portando conmigo! Pedí un cocktail que lleva wasabi, buenísimo!! Y entre copa y copa, estuve haciendo bussiness. Creo que no se me olvida en la vida.
Adjunto fotos, pero creo, que para ser el primer día de visita en Tokyo, ha sido lo más completo que podía imaginar.